La obra fue ejecutada a través de múltiples trámites administrativos independientes. El análisis expone fragmentación del gasto, falta de claridad en los costos y dudas sobre el modelo de ejecución.

UNA OBRA, MÁS DE 30 EXPEDIENTES

La remodelación de la Plaza Aberastain, en la Ciudad de San Juan, dejó de ser una intervención urbana más para convertirse en un caso que empieza a generar interrogantes sobre cómo se ejecuta la obra pública en la Capital.

Según documentación oficial a la que accedió este medio, la obra no fue tramitada como un proceso unificado, sino mediante más de 30 expedientes distintos, distribuidos entre los años 2025 y 2026 y vinculados a una misma intervención.

Entre los registros relevados aparecen, por ejemplo, los expedientes N° 1387/2026, 986/2026 y 839/2026, junto a otros correspondientes al año anterior como 9588/2025, 7437/2025 y 6504/2025, entre otros, lo que evidencia la continuidad del esquema en el tiempo.

En términos simples: una sola obra, gestionada en múltiples partes.

FRAGMENTACIÓN DEL GASTO

Este esquema no es un detalle menor. La multiplicación de expedientes impacta directamente en el control de la obra: dificulta el seguimiento integral, impide consolidar el gasto total y fragmenta la toma de decisiones.

En ese contexto, el análisis expone un posible desdoblamiento del gasto, una práctica observada por la normativa vigente cuando se utiliza para evitar procesos licitatorios de mayor escala o dividir obras que deberían adjudicarse de manera integral.

En ese contexto, el esquema observado también abre otro interrogante de fondo: la forma en que se están llevando adelante las contrataciones de obra pública en la Capital. Distintas fuentes del sector señalan que este tipo de fragmentación podría estar asociado a una falta de licitación clara, lo que debilita la competencia y los mecanismos de control. En ese marco, la gestión encabezada por Susana Laciar aparece en el centro de las decisiones sobre el modelo de ejecución, en un esquema que empieza a ser cuestionado por su nivel de transparencia.

COSTO SIN CIFRA OFICIAL

A esto se suma otro dato clave: no existe un monto global consolidado informado oficialmente.

Si bien en el sector circulan estimaciones que ubican la inversión en torno a los 700 millones de pesos, no hay una cifra pública que permita verificar ese número con precisión.

La consecuencia es clara: no hay una referencia única que permita saber cuánto se gastó realmente en la obra.

PREOCUPACIÓN EN EL SECTOR

Distintos actores vinculados a la construcción vienen observando este tipo de esquemas con preocupación.

Según pudo saber este medio, se advierte la reiteración de ciertos nombres asociados a intervenciones dentro de obras públicas, en algunos casos sin estructuras empresariales consolidadas detrás.

Aunque no hay información oficial detallada sobre responsabilidades específicas en esta obra, el dato suma ruido en un contexto ya observado con atención

ÁREAS BAJO RESPONSABILIDAD

El esquema administrativo involucra distintas áreas del municipio responsables tanto de la ejecución como del control de la obra pública.

Sin embargo, hasta el momento no hubo explicaciones públicas detalladas que permitan entender por qué se optó por este mecanismo para llevar adelante la intervención.

Este medio intentó comunicarse con fuentes oficiales para conocer su versión, sin obtener respuesta al momento de la publicación.

MÁS QUE UNA PLAZA

La Plaza Aberastain dejó de ser solo una obra.

Para distintos sectores, se trata de un caso que expone un modelo de ejecución basado en la fragmentación, la dispersión del gasto y la falta de consolidación de la información.

La discusión ya no es sobre una plaza.

Es sobre el sistema. Y sobre cuántas obras más podrían estar funcionando bajo esta misma lógica.

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