Por Don Justo | Periodismo para Periodistas
Hay visitas políticas que se recuerdan por lo que dejan. Otras, por lo que revelan. La de Máximo Kirchner a San Juan parece pertenecer a esta última categoría.
Llegó para hablar del futuro del peronismo, pero terminó reivindicando el pasado. Vino a defender las PASO junto a quien las eliminó en San Juan. Fue recibido por un precandidato presidencial, pero aclaró que su candidata es otra persona, su mamá. Y participó de una convocatoria que pretendía mostrar unidad, aunque terminó dejando al descubierto buena parte de las divisiones del justicialismo.
Demasiadas contradicciones para una sola visita.
La primera paradoja ocurrió antes de llegar. En Justo Daract, San Luis, la Policía retuvo la Honda CR-V en la que viajaba Máximo Kirchner. El vehículo registraba un pedido de secuestro judicial vinculado con la causa Hotesur.
Después de las actuaciones correspondientes, el Tribunal Oral Federal N.º 5 autorizó que continuara viaje en el mismo automóvil, pero en carácter de depositario judicial, con la obligación de presentarlo ante el tribunal dentro de los treinta días.
Las Tapias, Albardón: ¿para mostrarlo o para esconderlo?
En política, la elección del lugar nunca es al azar. La reunión central se realizó en el Hotel Elenna, en Las Tapias, departamento Albardón. Un escenario poco habitual para una convocatoria que pretendía reunir a dirigentes nacionales y proyectar el futuro del justicialismo.
¿Por qué Albardón?, ¿Por qué no la Capital, Pocito, Rawson o Chimbas? ¿Por qué no concentrar la actividad principal en la sede del Partido Justicialista, donde posteriormente también hubo un encuentro?
Albardón es territorio del intendente justicialista Juan Carlos Abarca. Pero la elección de ese departamento, alejado del centro político provincial, admite distintas interpretaciones. Quizás se buscó tranquilidad para deliberar. Quizás se pretendió dar protagonismo a un departamento del interior. O quizás se prefirió que una visita políticamente incómoda tuviera una exposición controlada.
Pero hay una pregunta que resulta inevitable: ¿se organizó una reunión para mostrar la fortaleza de un espacio político o para evitar que quedaran demasiado expuestas sus debilidades?
La política también comunica a través de los escenarios que elige. Y a veces el lugar donde se realiza una reunión explica tanto como los discursos pronunciados en ella.
Pero, probablemente la contradicción más importante de toda la jornada no estuvo en la elección del lugar sino en uno de los dirigentes que ya manifestó públicamente su intención de competir por la Presidencia de la Nación en 2027.
Para fortalecer esa aspiración, recibió en San Juan a Máximo Kirchner, principal referente de La Cámpora y una de las figuras centrales del kirchnerismo.
Hasta ahí, una fotografía políticamente comprensible.
El problema apareció cuando Máximo comenzó a hablar. Consultado sobre las aspiraciones presidenciales de su anfitrión, consideró legítimo que Uñac recorriera el país. Pero inmediatamente aclaró: “Nosotros entendemos que la candidatura es la de Cristina”. Toda una definición.
Uñac pretende ser candidato a presidente. Máximo lo visita, reconoce su derecho a competir y anuncia que su espacio tiene otra candidata. Y no cualquier candidata: su propia madre, Cristina Fernández de Kirchner, actualmente inhabilitada para ejercer cargos públicos como consecuencia de una condena judicial firme.
La diferencia entre el respaldo político y la cortesía personal es bastante conocida.
¿Es Uñac una alternativa real para el kirchnerismo o una pieza útil para ampliar territorialmente un armado que todavía gira alrededor de Cristina?
Uñac sabia que este era un sapo que en algún momento había que tragar si pretende que el dedo Kirchnerista le dé su bendición para el 2027. Tiene claro que Cristina es la primera opción del cristinismo, algo obvio. Pero si sigue presa sirve ser el segundo, por las dudas.
Y ahí surge una posibilidad para Uñac; que se repita el escenario que lo llevo a Alberto Fernández a una candidatura presidencial. Una lógica bastante trillada y poco original, pero a veces efectiva. Adema, jugado y sin fichas, es lo que hay. Y con el sello de Uñac, será con el acelerador a fondo y sin ponerse colorado.
Una reunión kirchnerista con demasiado peronismo ausente. Las fotografías también merecen una lectura. La convocatoria reunió a legisladores nacionales, dirigentes provinciales y referentes de La Cámpora.
Pero las ausencias fueron políticamente significativas. No estuvo José Luis Gioja. No lo invitaron. Tampoco los principales referentes de su sector.
No participaron del acto las estructuras partidarias vinculadas a los principales bastiones peronistas, al menos en votos. Carlos Munisaga, Fabián Gramajo y Daniela Rodríguez marcaron distancia.
Cristian Andino tampoco participó del cierre en la sede partidaria, aunque estuvo presente en otras actividades de la jornada. El dato. Ni una foto del dirigente más fotogénico del PJ.
Hubo intendentes justicialistas que acompañaron distintas instancias de la visita. Pero la presencia de algunos jefes comunales no alcanzó para construir una fotografía de unidad territorial. La timidez caracterizo el momento.
Hubo otra ausencia particularmente significativa: la CGT. El movimiento obrero organizado, históricamente uno de los pilares del peronismo, no tuvo una representación institucional equivalente a la importancia política que se pretendía atribuir al encuentro.
La nota de color ahí, es que Cabello no le va a regalar nada a quien hace unas semanas atrás trató de boicotearle su reelección.
Entonces aparece una pregunta incómoda. ¿Fue una reunión del peronismo o una reunión del kirchnerismo con algunos sectores del peronismo? No es una diferencia menor.
Si el objetivo era mostrar unidad, las ausencias terminaron siendo una noticia más importante que las presencias.
Durante el encuentro en la sede del PJ, Máximo Kirchner recordó las obras que realizaron los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner en San Juan durante las gestiones de José Luis Gioja. La evocación provocó aplausos espontáneos entre los militantes.
El aplauso más incómodo fue para quien no estaba. El episodio resume buena parte de las contradicciones de la jornada.
El detalle es extraordinario desde el punto de vista simbólico y político. En un acto organizado por Uñac para recibir a Máximo Kirchner, los aplausos espontáneos mas importantes de la noche se los llevo Gioja, que ni siquiera estaba presente.
La visita duró solo unas horas, pero dejó bastante más que fotografías. Dejó ausencias e ironías difíciles de superar.
El futuro: Máximo vino a plantear futuro y su pasado casi no lo deja llegar.
El ausente: Gioja no necesitó asistir para hacerse presente.
Las PASO: Máximo vino a pedir lo que Uñac eliminó.
Candidaturas: el precandidato que cedió lugar a la precandidata inhabilitada.
Don Justo
Las cosas, por su nombre.












