Con el viento sur que llegó a soplar a más de 60 kilómetros por hora en la tarde-noche del pasado martes 15 de julio en buena parte de territorio sanjuanino, volvieron los incendios, la mayor parte de ellos intencionales, según informó el Jefe de Bomberos de San Juan, Dante Avellá, quien habló de una «mala costumbre» de la gente. El saldo de la jornada fue de 16 intervenciones en diferentes puntos de la provincia, un bombero que terminó internado tras ser afectado por el humo y un costo millonario para el Estado en asistir a sofocar las llamas en hechos evitables.

«Todos los años hay campañas con los diferentes medios, desde las redes sociales, de la Policía, de la Secretaría de Seguridad. Todos los años lo mismo. Incluso por parte de los destacamentos que tienen más campo, como por ejemplo el de San Martín, el jefe encargado de ese destacamento hace campañas, habla con los productores, les da los consejos correspondientes. Eso nunca, nunca se deja de hacer», dijo el comisario este miércoles.

De acuerdo al relevamiento oficial, desde que comenzó el viento hasta la madrugada se registraron 16 intervenciones distribuidas en los distintos destacamentos que componen la dirección de bomberos.

«Son mayormente provocados. Sabemos que es así, más allá de que es difícil distinguir un autor porque se produce en el campo, pero el viento no va a generar solo de esa manera tanta cantidad de incendios. Lamentablemente, tristemente, como todos los años o como todas las veces de la ocurrencia de un Zonda, lo provoca la misma persona. Esa idea de querer limpiar el campo o una zona determinada, un cañaveral», se lamentó Avellá.

El jefe de Bomberos dijo que eso pasó en las últimas horas cerca del Jardín de los Poetas, donde «hubo un solo incendio pero hemos tenido que ir a lo largo del día tres o cuatro veces, incluso con ayuda de los bomberos voluntarios de Chimbas. Porque se volvía a originar. Pasa que es una zona un poco complicada y más allá de haberlo extinguido la primera vez, el viento no ayudaba mucho en ese sentido. Cualquier brasita volvía a provocar. Dentro de estadísticas se contó como uno, pero se ha tenido que concurrir más de una vez, como ejemplo de lo complicado que es cuando se producen estos incendios que los causa la gente».

Entre los 16 de la jornada, el más importante se dio en Angaco. «El que más se tardó y que más recursos costó fue donde intervino el destacamento 6, porque hubo tanta exposición que terminó uno de los efectivos intoxicado con el monóxido y y tuvo que ser atendido en el hospital de Angaco». En este caso estuvieron afectadas 7 hectáreas de campo, sin riesgo de viviendas cerca pero con un intenso trabajo.

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