Se acabaron las vueltas y este jueves se le puso punto final a una violenta historia que tuvo comienzo el pasado 2 de febrero de 2025 en Chimbas. Ismael Carrizo, luego de varios amagues, aceptó la culpa por haber baleado a su concuñado Sergio Leiza, dejarlo grave y fue condenado a 7 años y un mes de prisión.

El acuerdo fue homologado por el juez Guillermo Adárvez, por pedido del fiscal Nicolás Schiatino y la defensa particular a cargo de Javier Rosales. El 28 de mayo de 2025 el condenado había rechazado un pedido de pena de 7 años de prisión entre lágrimas, al considerar: “es mucho, señor juez”, y ofreció 3 años de purga en el Servicio Penitenciario Provincial, pero no fue contemplado.

El hecho ocurrió durante una violenta discusión entre Carrizo y Sergio Leiza, quienes mantenían una relación familiar indirecta. En medio del conflicto, Carrizo sacó un arma y disparó cinco veces. Dos de los proyectiles impactaron en Leiza: uno en la zona del ombligo y otro en el antebrazo. Según la víctima, su atacante le apuntó a la cabeza, pero logró desviar el arma antes del disparo. Las heridas le provocaron una infección severa, fue sometido a una cirugía con drenaje y sufrió secuelas físicas.

Carrizo, que permaneció prófugo tras el ataque, se entregó voluntariamente semanas después, junto a su abogado. Este jueves, con poco más de un año de prisión preventiva, se llegó a un consenso y se evitó la elevación a juicio oral.

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