La jornada de viento Zonda dejó más de 40 incendios en distintos puntos de San Juan, algunos de ellos muy cerca de viviendas. El caso más grave ocurrió en Pocito, donde entre 15 y 20 casas fueron alcanzadas por las llamas. Ante este escenario, desde Protección Civil hicieron un fuerte llamado a la comunidad para evitar quemas y alertar rápidamente ante cualquier foco.
El director de Protección Civil, comisario Diego Morales, destacó el despliegue realizado por Bomberos, Policía de San Juan, municipios y distintas áreas del Gobierno provincial para contener los incendios durante el miércoles.
Según explicó, el primer foco importante se registró durante la mañana en Ullum, donde trabajaron Bomberos Voluntarios y Bomberos de la Policía. El incendio fue de grandes dimensiones, pero la rápida intervención evitó que las llamas alcanzaran las viviendas.
La situación se volvió mucho más compleja al mediodía, cuando comenzaron a multiplicarse los frentes de fuego. Morales indicó que se contabilizaron entre 42 y 45 intervenciones, aunque todavía no estaba cerrado el reporte de todos los Bomberos Voluntarios que participaron de los operativos.
Los últimos focos fueron controlados durante la tarde y noche en Caucete, Albardón y 25 de Mayo.
Más allá del operativo desplegado, Morales puso el foco en una problemática que se repite cada vez que las condiciones meteorológicas son adversas: las quemas intencionales de terrenos y campos secos. El funcionario consideró que, cuando se pueda determinar que una persona provocó deliberadamente un incendio, debería existir una sanción “grave y ejemplificadora”.
El problema, explicó, es que muchas veces resulta difícil establecer dónde y cómo comenzó un incendio, especialmente en zonas extensas donde no existen cámaras de seguridad. Morales planteó que en algunos casos las personas queman los terrenos para limpiarlos y evitar pagar por ese trabajo, sin dimensionar que las llamas pueden terminar propagándose hacia viviendas. Además, si hubiesen cámaras, también buscarían la manera de que no queden registrados.
Para Morales, la responsabilidad no termina en evitar prender fuego. También es necesario trabajar sobre los terrenos que acumulan vegetación seca y que pueden convertirse rápidamente en combustible. Como ejemplo mencionó los cañaverales ubicados detrás de las viviendas de Pocito, que facilitaron la propagación del incendio.
“Estos cañaverales pueden ser limpiados”, afirmó, y señaló que el mantenimiento de esos espacios permitiría reducir el riesgo, particularmente en sectores donde existen viviendas cercanas. También explicó que después de un incendio quedan árboles debilitados que deben ser retirados, una tarea que puede representar un peligro para quienes intervienen.
En este contexto, el director de Protección Civil hizo especial hincapié en la necesidad de que cada sanjuanino asuma un rol activo en la prevención. Morales recordó que durante la jornada de Zonda las autoridades ya habían advertido sobre el riesgo y recomendado no encender fuego. Por eso, pidió que ante cualquier persona que esté realizando una quema se dé aviso inmediatamente a las autoridades.
La rapidez de la alerta, explicó, puede ser determinante. Un foco detectado cuando recién comienza puede ser controlado con mayor facilidad. En cambio, cuando las llamas crecen y el viento comienza a trasladarlas a otros sectores, la situación se vuelve mucho más difícil de contener.
Para Morales, además de la capacitación y el trabajo de los organismos de emergencia, la concientización y el compromiso de la sociedad son claves para evitar que una quema termine convirtiéndose en un incendio fuera de control.
La jornada del miércoles dejó más de 40 intervenciones y puso nuevamente sobre la mesa un problema que se repite en San Juan: con viento fuerte, pastizales secos y terrenos sin limpiar, una pequeña llama puede transformarse en cuestión de minutos en una amenaza para viviendas y personas.












