Una tendencia que hasta hace algunos años parecía poco frecuente comenzó a repetirse con mayor intensidad en las guardias cardiológicas. El Hospital Rawson registra un aumento de casos de jóvenes menores de 40 años que llegan con cuadros de infarto o síndrome coronario agudo, según explicó el jefe de la Unidad Coronaria, doctor Gonzalo Peñaflor.
«En estos casi dos años que llevo como jefe de la Unidad Coronaria, una cosa que me sorprendió en mi tarea diaria es ver cómo frecuentemente tenemos jóvenes menores de 40 años, especialmente varones, aunque también algunas mujeres, que se presentan con síndrome coronario agudo, lo que normalmente se dice infarto», explicó.
El especialista remarcó que se trata de una situación de alto impacto, no solo por el riesgo de muerte, sino también por las consecuencias que puede dejar en personas que se encuentran en plena etapa laboral y familiar. «Imagínese el impacto que tiene una persona en esa edad, que muchas veces necesita trabajar y sostiene una familia. Esto genera un cambio importante en su vida», señaló.
Uno de los datos que más preocupa a Peñaflor, surgió a partir de un trabajo de investigación realizado junto a estudiantes de Medicina de la Universidad Católica de Cuyo (UCCuyo). Según explicó el especialista, la investigación nació a partir de una observación cotidiana dentro del hospital, donde comenzaron a notar un aumento de pacientes muy jóvenes con síndrome coronario agudo.
«Como profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de Cuyo, junto con alumnos que estaban realizando sus prácticas hospitalarias, hicimos un trabajo para revisar los casos. Encontramos un número interesante: fueron alrededor de 15 pacientes menores de 40 años que habían sufrido un infarto en apenas un año», señaló Peñaflor.
Si bien aclaró que el Hospital Rawson atiende cientos de infartos por año, el médico remarcó que ese grupo de pacientes jóvenes llamó especialmente la atención y motivó un análisis más profundo.
«No podemos establecer una relación causal únicamente con nuestra experiencia, pero cuando fuimos a revisar la literatura científica internacional encontramos que el aumento de los infartos en menores de 40 años es una tendencia que también se observa en distintos países del mundo», explicó.
Según detalló, esta problemática es más marcada en países donde predominan los alimentos ultraprocesados y los altos niveles de sobrepeso, mientras que regiones con hábitos alimentarios como la dieta mediterránea presentan mejores indicadores cardiovasculares.
Uno de los puntos que el especialista destacó fue el rol del consumo de sustancias, especialmente en adultos jóvenes. Peñaflor mencionó que, además del cigarrillo y el alcohol, existe preocupación por el consumo de sustancias recreativas y por los nuevos dispositivos de nicotina, como los vapeadores.
Según indicó, algunos componentes podrían favorecer procesos como la disfunción del endotelio y la formación de trombos, mecanismos relacionados con la aparición de un infarto.
También hizo referencia al consumo de cocaína, una sustancia que puede afectar directamente al corazón al aumentar la frecuencia cardíaca, elevar la presión arterial y provocar vasoconstricción coronaria.
En cuanto al cannabis, señaló que existen estudios que relacionan su consumo con un incremento del riesgo cardiovascular.
El jefe de la Unidad Coronaria explicó que un infarto puede dejar secuelas, aunque existen herramientas médicas para reducir el impacto y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
El servicio está disponible para pacientes con indicación médica. Según explicó Peñaflor, se pueden solicitar turnos a través del 0800-333-0008 del Hospital Rawson.
Además, insistió en la importancia de controlar los factores de riesgo desde edades tempranas, con controles médicos, alimentación saludable, actividad física y evitando el consumo de sustancias que pueden afectar al sistema cardiovascular.












