Nelson es una localidad del departamento La Capital, en la provincia de Santa Fe, a 42 kilómetros al norte de su cabecera y capital provincial. Esa ciudad, de casi 5.000 habitantes, se transformó en estos días en el epicentro de una presunta millonaria estafa luego de la muerte de un hombre. Y hay una entidad de ahorro y crédito en la mira.

El suicidio de Osvaldo Leiva, ocurrido el 4 de junio, destapó una profunda crisis en la Asociación Mutual Club Libertad, que luego cerró sus puertas y dejó paralizados los depósitos de sus asociados. Y fue denunciado por un presunto fraude que, en uno de los reclamos presentados, asciende a $42.818.474,91.

El caso tomó dimensión regional porque los damnificados no se concentran solo en esa localidad: entre los ahorristas hay vecinos de Nelson y de otras poblaciones cercanas como Laguna Paiva y Llambi Campbell.

“Ya hay cinco denuncias distintas presentadas y la investigación está a cargo del fiscal Ignacio Orio”, confirmaron fuente del Ministerio Público de la Acusación. Estas denuncias, realizadas contra varias personas, señalaron desde el MPA, es por posibles delitos de estafa, asociación ilícita y administración fraudulenta por un presunto manejo infiel de fondos de los asociados.

Por su parte, desde la Mutual emitieron un comunicado solicitando “calma, paciencia y empatía” ante la situación que atraviesan. Y dejaron un mensaje, con cierto tono de alarma: “En este proceso, nos encontramos tomando conocimiento de todos los aspectos que involucran a la Mutual, algunos de ellos desconocidos para nosotros y que requieren una mayor profundización”.

La secuencia que hoy se discute en sede judicial comenzó antes de la muerte del presidente. La abogada Antonella Spreggero, representante de uno de los grupos de comitentes, sostuvo: “Nosotros nos enteramos de esta situación ya desde fines de marzo”.

La letrada explicó que uno de sus clientes, asociado a la mutual desde hacía unos 10 años, había anticipado que retiraría su plazo fijo al vencimiento. Cuando intentó hacerlo, el dinero ya no estaba disponible. “Las explicaciones eran muy escuetas, se iban dilatando los tiempos y él no obtenía cómo recuperar sus fondos”, dijo.

Tras el fallecimiento de Leiva, la incertidumbre se profundizó. La mutual permaneció cerrada y, aunque luego hubo una reapertura parcial, los ahorristas siguieron sin respuestas sobre el destino de sus depósitos ni sobre quiénes quedaron a cargo de la administración.

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