La investigación por el crimen de Nancy Godoy, la docente rural asesinada en Corrientes, sumó este viernes una declaración que podría resultar clave para reconstruir lo ocurrido. El hijo de 13 años de Rosa Leguizamón, una de las detenidas en la causa, declaró en Cámara Gesell ante la sospecha de los investigadores de que pudo haber estado presente durante el ataque.
El contenido de la entrevista permanece bajo reserva debido a que se trata de un menor de edad. Sin embargo, los investigadores consideran que su relato podría aportar información sobre cómo ocurrió el crimen, quiénes estuvieron presentes y qué participación tuvo cada uno de los acusados.
La convocatoria del chico se produjo porque la Fiscalía trabaja con la hipótesis de que pudo haber presenciado parte de los hechos. La Cámara Gesell permite que menores declaren en un entorno especialmente acondicionado, con intervención de profesionales, para evitar reiteraciones innecesarias de su testimonio y reducir su exposición.
Tras la audiencia, Marcos Negroni, abogado defensor de Leguizamón, sostuvo que la declaración del adolescente aporta elementos para avanzar en la reconstrucción del caso y volvió a defender a su clienta. El letrado aseguró que la mujer “no tuvo nada que ver” con el asesinato.
La declaración se suma a otras medidas que todavía están en desarrollo. Los investigadores esperan completar las pericias sobre los teléfonos y comunicaciones, entre ellas el análisis del chip del celular de Nancy, recuperado durante los procedimientos. La intención es reconstruir sus últimos movimientos y contactos antes de desaparecer.
Rosa Leguizamón permanece detenida y podría prestar declaración el próximo lunes. Informaron este viernes que actualmente aparece imputada por encubrimiento, mientras la investigación busca determinar qué conocimiento tuvo sobre lo ocurrido y cuál fue su eventual participación.
Además de Leguizamón, continúan detenidos Ireneo Antonio Zarza, Felipe Sandoval, Nahuel Rojas y Ernesto Ezequiel Bordón. La causa mantiene cinco arrestados y la Justicia continúa analizando testimonios, pericias genéticas, elementos secuestrados y registros telefónicos.
Zarza, capataz de la estancia vinculada con la zona donde trabajaba Godoy, aparece señalado como el principal sospechoso. Sandoval y Rojas también están bajo investigación, mientras que Bordón permanece acusado de falso testimonio luego de haber dado versiones contradictorias durante la búsqueda.
La nueva declaración se produjo apenas horas después de conocerse los primeros resultados de la autopsia. El cuerpo de la docente presentaba múltiples heridas punzocortantes y cortantes en la cara, el cuello, el abdomen, los brazos y las piernas. Algunas fueron provocadas cuando todavía estaba con vida.
El examen forense también detectó lesiones defensivas, compatibles con un intento de resistir el ataque, y determinó que Nancy tenía la mano izquierda amputada. Por la cantidad y características de las heridas, los especialistas consideran posible que se hayan utilizado varias armas, aunque ese punto todavía debe confirmarse mediante las pericias.
El avanzado estado de descomposición impidió determinar inicialmente si hubo una agresión sexual. Por ese motivo, se tomaron muestras para estudios genéticos y biológicos complementarios, mientras especialistas de Córdoba colaborarán con análisis entomológicos destinados a precisar la fecha de muerte.
Nancy, de 52 años, se desempeñaba como directora suplente de la Escuela Rural N° 626, en el paraje El Malezal. Había sido vista por última vez a comienzos de octubre y su cuerpo fue encontrado el miércoles 28, después de 21 días de búsqueda.
Dos policías localizaron los restos durante un rastrillaje a caballo en un viejo potrero de difícil acceso, a unos 2,5 kilómetros de la escuela. El cuerpo estaba semisumergido y en una zona de bañados y vegetación densa que todavía no había sido inspeccionada.
La Fiscalía intenta determinar ahora si ese fue el lugar donde ocurrió el asesinato o si el cuerpo fue trasladado posteriormente. También deberá establecer la participación concreta de cada acusado y analizar las pruebas que continúan incorporándose al expediente.
El testimonio del adolescente se convierte así en una de las nuevas piezas de una investigación que todavía tiene varios puntos por esclarecer. Su contenido permanecerá reservado mientras los fiscales avanzan con el resto de las pericias y declaraciones previstas.












