Mientras pasan los días, el caso ocurrido durante la madrugada del pasado viernes en la localidad de Las Chacritas, departamento 9 de Julio, genera cada vez más interrogantes. Se trata de la perra que apareció en la copa de un árbol en plena noche y debió ser rescatada por la Policía. Según la dueña de la mascota, ella misma observó cómo un ave de gran tamaño la tomó con sus garras y la dejó sobre el árbol, a una altura aproximada de 15 metros.
A tres días del hecho, en el departamento todos conocen lo sucedido, aunque casi nadie se anima a hablar. En tanto que, teniendo en cuenta el tamaño de la perrita, las especulaciones crecen, las explicaciones escasean y hay quienes, en voz baja, incluso mencionan la posibilidad de un hecho sobrenatural, vinculado a la presencia de brujas.
Consultado sobre lo ocurrido, Guillermo Fernández, jefe a cargo de la Comisaría 31ª, que intervino en el operativo y logró rescatar al animal, se refiere al caso con cautela. Aunque se limita a relatar los hechos y reproducir el testimonio de la dueña de la mascota, de apellido Baigorria, admite que “se trata de un hecho insólito del que no hay antecedentes”.
“Nosotros recibimos un llamado al 911 que indicaba que un animal había quedado arriba de un árbol y que necesitaban ayuda para bajarlo. De inmediato, el personal acudió al lugar y, al llegar, escuchó el testimonio de la dueña de la vivienda”, comentó Fernández.
En ese contexto, explicó que la mujer estaba muy preocupada porque la perra no podía descender por sus propios medios. Además, relató que ella misma contó a los agentes que una serie de ruidos extraños llamó su atención durante la madrugada y que, al salir de su casa, escuchó ladridos y movimientos entre los árboles.
Fue entonces cuando observó cómo una especie de ave de gran tamaño tomó a la mascota con sus garras y se elevó hasta la copa del árbol, donde la depositó antes de volar hacia otro ejemplar cercano. Según su relato, el ave permaneció unos instantes en la zona y luego desapareció
.Desesperada y preocupada únicamente por el bienestar de su mascota, la mujer fue a buscar a su marido y pidió ayuda a la Policía.
Lo que llamó la atención de los efectivos desde un primer momento fue que alrededor del árbol no había elementos que permitieran trepar hasta la altura donde se encontraba la perra. De hecho, debieron solicitar una escalera a los propietarios de la vivienda para poder alcanzarla. Luego, trabajaron con lingas para descender al animal de manera segura y sin causarle lesiones.
Según indicaron, durante su permanencia en el lugar no observaron nada fuera de lo común ni vieron al ave mencionada por la mujer. Sin embargo, les sorprendió que la perrita no presentara rasguños ni ningún otro signo de daño físico.











