El estado de salud del senador Miguel Uribe Turbay estuvo por mucho tiempo en estado crítico y a más de una semana del atentado que sufrió en plena jornada política, su condición médica era de “máxima gravedad” y el pronóstico reservado, hasta que se conoció que el político fue 39 años falleció.
El senador murió tras un atentado sicarial cuya autoría material se atribuyó a un menor de edad, entre los 14 y 15 años. Este hecho no solo generó impacto entre la ciudadanía, sino que activó alertas frente al crecimiento del crimen organizado en espacios de participación política y evidenció falencias en los esquemas de protección destinados a figuras públicas en Colombia.
Todo ocurrió en la tarde del pasado sábado 7 de junio, mientras el senador y precandidato presidencial encabezaba un acto de campaña en el parque El Golfito, en el barrio Modelia, (Fontibón) al occidente de Bogotá.
En ese momento, Miguel Uribe se dirigía a un grupo de simpatizantes en una “tarima” improvisada —compuesta de un par de canastos de mercado y una tabla— cuando, sobre las 5:00 p. m., un joven se acercó despacio hasta quedar a menos de dos metros del senador y disparó al menos seis veces contra él. Tres de los disparos impactaron su cuerpo: dos en la cabeza y uno en el muslo izquierdo. La escena se tornó caótica; se escucharon gritos, disparos y pasos de personas huyendo en múltiples direcciones.
La reacción del equipo de seguridad del senador fue inmediata. En medio del intercambio de disparos, el agresor recibió un impacto en uno de sus pies y fue capturado con la ayuda de algunos ciudadanos. En simultáneo, mientras se desarrollaba esta escena, el edil de Fontibón Víctor Mosquera sostuvo en sus brazos al senador herido, que perdía sangre rápidamente, hasta que una ambulancia llegó al sitio en medio del caos y la angustia de los presentes.












