Ya sin ocupas y con el cartel de “Venta” en su fachada, la conflictiva casona ubicada sobre avenida Rawson, entre Córdoba y General Paz, fue reabierta esta mañana por las autoridades, que armaron un complejo operativo para limpiarla y desinfectarla. Se descubrieron horripilantes detalles en su interior.
Mientras el personal, ataviado con mamelucos y máscaras, sacaba poco a poco la basura, lo primero que se podía apreciar al cruzar la puerta era el nauseabundo hedor impregnado en su interior. Las manchas de sangre, excremento y orina sobre las paredes, pisos y colchones viejos se mezclaban con el olor a humedad en cada una de sus habitaciones.
Las marcas de aerosol con diversas leyendas bíblicas en los muros roídos y despintados completaban el panorama. Una serie de elementos llamaba la atención por su brillo: había trozos de CD y discos enteros desparramados por todos lados e, incluso, debajo de los pisos de madera.
Sillas rotas, maderas que oficiaban de camas, puertas sacadas de los marcos, mesas de distintos tamaños, botellas, billetes y hasta flores artificiales, también eran parte del escenario.
Debajo de todo ello, aún se podían ver los detalles de esa casona antigua que seguramente supo ser hermosa en sus tiempos. Contaba con unas ocho habitaciones, gran cantidad de baños, un hall central, patio de luz e incluso un sótano de importante tamaño.
Según explicaron las autoridades, la tarea de limpieza busca poner fin a las denuncias de los vecinos por malos olores y suciedad, previo a que el espacio tenga nuevos dueños.
Cabe recordar que los propietarios legales tomaron posesión del inmueble a finales del mes pasado y ahora decidieron ponerlo a la venta. El inmueble arrastra un extenso historial de conflictos: en los últimos meses se realizaron tres allanamientos en el lugar, que fue escenario de violentos episodios, como la gresca ocurrida el pasado 2 de diciembre, que terminó con más de 20 personas detenidas, y otro allanamiento de alto impacto en febrero de 2024 por una causa de abuso sexual.












